Como todos los años, llegó la feria, y hay que ver que no hay nada mejor que pasar la tarde de caseta en caseta, con el rebujito, bailar y bailar, y ese toque de desmadre que nos entra a todos en la feria, estamos más receptivos (cómo diría mi amigo Rufino) y nos lo pasamos de lujo.
Lo peor viene al final, cuando después de 9 o 10 horas te vas para el autobús, no sin antes pararte a comprar un gofre, (a 4 euros, por cierto, que no sabes si comértelo o montarle una habitación en tu casa), con los zapatos y los pantalones del color del alvero, y entonces es cuando empiezas a darte cuenta del dolor de pies que llevas, y es que es inmediato, justo te dá en la parada del autobús, mientras que has estado bailando al ritmo del Follow The Leader, no notabas nada, y ahora viene todo de golpe.

Pero al día siguiente, repetimosss, por supuesto que repetimos, y así hasta que se acaba la feria.
Bueno, pues otra feria más, aquí dejo algunas fotos.